Fue más o menos a esas alturas de la vida cuando nacieron los maravilla. Eran simplemente la mamá, los dos hijos maravilla inteligentes, los dos bobos... Si mal no recuerdo, tenían también un perro. No es un mal número para dos niños que apenas coordinan a esas edades, ahora que lo pienso.

 

Como tales críos, era lógico que no incluyéramos al papá. Nuestra ma era todo para nosotros; quien nos regañaba, recogía de la escuela, ayudaba a hacer la tarea... Mi papá llegaba tarde del trabajo, así que no apareció esta figura en la historia hasta mucho tiempo después.

Cuando de nuestras mentes infantiles e inocentes nacieron los personajes principales, la niña y el niño maravilla, eran los más SADICOS Y DESPIADADOS niños que uno se pudiera imaginar. No faltaban los cuchillos, las sierras eléctricas, rituales vengativos y ¿Cómo olvidarlo? La legendaria alcantarilla, a donde la madre los mandaba cuando se portaban mal (que era todos los días), y donde había ratas, un olor pestilente y tóxico casi insoportable para cualquier criatura viviente y una hogaza de pan para sobrevivir en una semana. Ahora me pregunto... ¿Realmente mi hermano y yo éramos unos pequeños niños sanos y felices de 5 y 7 años? Jajaja! Afortunadamente sí. Lo que no me explico es de dónde pudimos haber sacado esa historia que hasta la fecha continuamos casi todos los días de forma improvisada.