Fue más o menos a esas alturas de la vida cuando nacieron los maravilla. Eran simplemente la mamá, los dos hijos maravilla inteligentes, los dos bobos... Si mal no recuerdo, tenían también un perro. No es un mal número para dos niños que apenas coordinan a esas edades, ahora que lo pienso.
Como tales críos, era lógico que no incluyéramos al papá. Nuestra ma era todo para nosotros; quien nos regañaba, recogía de la escuela, ayudaba a hacer la tarea... Mi papá llegaba tarde del trabajo, así que no apareció esta figura en la historia hasta mucho tiempo después.
Cuando de nuestras mentes infantiles e inocentes nacieron los personajes principales, la niña y el niño maravilla, eran los más SADICOS Y DESPIADADOS niños que uno se pudiera imaginar. No faltaban los cuchillos, las sierras eléctricas, rituales vengativos y ¿Cómo olvidarlo? La legendaria alcantarilla, a donde la madre los mandaba cuando se portaban mal (que era todos los días), y donde había ratas, un olor pestilente y tóxico casi insoportable para cualquier criatura viviente y una hogaza de pan para sobrevivir en una semana. Ahora me pregunto... ¿Realmente mi hermano y yo éramos unos pequeños niños sanos y felices de 5 y 7 años? Jajaja! Afortunadamente sí. Lo que no me explico es de dónde pudimos haber sacado esa historia que hasta la fecha continuamos casi todos los días de forma improvisada.

Sí. Yo entiendo lo del debraye familiar. Y digo familiar porque en mi caso sólo puede ser con mi hermana y con nadie más. Nosotros le inventamos una vida a todos nuestros muñecos. El primero en nacer hace más de 12 años fue un bebé llamado Bebuso que tenía una mamila asesina. Luego Tuti López, un pequeño osito hijo del sirvientes de los Reyes Fruti fue adoptado por sus amos. Así cambió su nombre a Tuti Fruti. Eliminó a sus verdaderos padres, y usurpó el trono. El Valle de la Plata cambió su nombre a Tutiland, y todos tuvieron que trabajar en las minas de plata buscando sal (correcto, buscando sal en una mina de plata). Tuti fue poco peor que Gog y Magog. Pero no se preocupen, por intentar esclavizar al osito Bimbo cuando iba de paso por Tutiland está en prisión, y ni su amistad con la Triqueta, ni sus poderes demoniacos han podido liberarlo. El que no aprendió a debrayar de niño no fue niño.
Cuando hayan pasado los mil años, Satanás será soltado de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog, cuyos ejércitos, numerosos como la arena del mar, reunirá para la batalla.
Referencia: Apocalipsis; XX, 7